Una querida periodista de Mega sorprendió recientemente al sincerarse sobre cómo enfrenta su día a día con una compleja enfermedad: la colitis ulcerosa, una inflamación crónica que afecta al intestino grueso y que incluso la llevó a someterse a una cirugía.
Tras la intervención, en la que le extirparon el colon, la comunicadora tuvo que aprender a vivir con una ostomía. Se trata de la periodista Florencia Zaror, quien hace cerca de un año decidió hacer pública su experiencia con el objetivo de visibilizar su enfermedad y derribar los prejuicios que existen en torno a ella.
Desde entonces, a través de su cuenta de TikTok, la periodista de Mega comparte parte de su rutina y cómo ha aprendido a enfrentar su día a día con este diagnóstico.

La periodista de Mega Florencia Zaror revela como vive día a día con su enfermedad
«Mi colon está fuera de mi cuerpo. Lo que ven acá es mi intestino y esta bolsa se llama ostomía», comentó la periodista de Mega, en conversación con BioBio.
«Es una enfermedad compleja porque el cuerpo se va haciendo inmune a la medicación y hay que cambiar constantemente de tratamiento», agregó.
Incluso reveló que el camino no ha sido fácil. En 2024, mientras realizaba su práctica profesional en la señal del grupo Bethia, el estrés provocó que algunos de los fármacos que utilizaba dejaran de hacer efecto.
La situación se agravó durante septiembre de ese año, cuando debía compatibilizar su trabajo en terreno con las complejas consecuencias de la enfermedad. «Para septiembre de ese año, la situación era crítica. Reporteando en terreno, sufría sangrados muy grandes y un sentido de urgencia que me impedía contener, imposibilitando mi vida diaria», lamentó.
«El 31 de diciembre de 2024 salí de mi turno a las 11 de la noche con un dolor gigante y sangrando. El 1 de enero de 2025 me hospitalicé (…) A mitad de febrero, mi colon tenía un riesgo inminente de perforación. Por ello, me operaron en febrero de 2025 para extraer todo mi colon, quedando con una ileostomía», explicó.
. «Como la ostomía no tiene terminaciones nerviosas, un golpe fuerte en esa zona me podría dañar sin que me dé cuenta en el momento (…) La gente me mira mal, por lo que he tenido que levantarme la polera, mostrar la ostomía y explicarles mi situación para que me cedan el asiento», concluyó.
