Con el especial motivo de las Fiestas Patrias en Chile, el conductor de programas de televisión, Nicolás Larraín, encontró una particular forma de tratar de llamar la atención para insistir en sus disculpas a Julio César Rodríguez.
Y es que, quien fuera amigo del periodista de Mega hasta hace algunas semanas —cuando una broma de pésimo gusto se interpuso entre ellos— bautizó su fonda en la comuna de Ñuñoa como «Perdóname Julio César«, en referencia a la polémica que protagonizó con el animador.
La curiosa situación ocurrió en un reciente despacho del programa de Chilevisión, Plan Perfecto, desde las fondas ubicadas en la mencionada comuna, donde Larraín explicó el origen del nombre del recinto.
“Porque donde Julio César no contestó un llamado que le hice yo, explicándole lo que era mi chiste, no me pescaba… y bueno”, contó, aludiendo al intento que realizó para reestablecer su amistad con Rodríguez tras su gratuito «roteo» al hablar de la televisión en la actualidad.
¿Por qué la fonda de Nicolás Larraín alude a Julio César Rodríguez?
Desde el estudio, Fran García-Huidobro, quien desde un inicio lanzó ácidos comentarios a Larraín, le replicó que «es que los chistes son divertidos cuando se ríen de otros, no cuando se ríen de él«, lanzó la conductora del programa de entretención.
Larraín, en tanto, continuó tomándose la situación con humor: “Le puse ‘Perdóname Julio César’ dedicado al emperador romano”, bromeó, antes de explicar «que se trataba de un mensaje de chacota y que el nombre también buscaba llamar la atención del público.»¡Es un mensaje de chacota! Si le pongo ‘el mejor sangurucho’, no vienen«, dijo, según recogió Página 7.
Cabe recordar, la polémica se remonta a una emisión del del programa de Vía X, Todo va a estar bien, donde Larraín, invitado al segmento, cuestionó el actual escenario de la televisión chilena y realizó comentarios sobre Rodríguez que tanto el animador como otros rostros de la industria consideraron ofensivos.
Rodríguez manifestó entonces que las palabras de quien consideraba su amigo le habían provocado dolor y cuestionó el tono de las declaraciones, al mismo tiempo que Larraín realizó un público mea culpa y reconoció haberse excedido en su intervención, además de contar que le envió un audio privado al conductor para disculparse.




