Ya se encuentra disponible en HBO Max la segunda película de Maggie Gyllenhaal y, si bien tiene su encanto, la verdad es que no termina de funcionar. La directora transformó a The Bride (la novia de Frankenstein) en una revolucionaria y símbolo feminista; dos ideas que en la teoría sonaban excelente, pero que no supo desarrollar.

QUEDÓ A MEDIO HORNEAR
La historia parte con Frankie (Frankenstein) visitando a la Dra. Euphronius para que esta última le de lo único que le falta: una pareja. Hasta acá todo es bastante similar al clásico de Mary Shelley, sin embargo una vez la novia vuelve a la vida, la cinta se quiebra. Por momentos la historia es un thriller policial clásico del cine noir, con una Penelope Cruz muy carismática en el rol de detective; por otros es una película de acción en los que Frankie y The Bride son un duo criminal estilo Bonnie & Clyde, e incluso, el filme se da el lujo de presentar un número musical, bastante bien ejecutado vale decir.
Con toda esta mezcla de géneros queda claro que a Gyllenhaal le encanta el Hollywood clásico, y se agradecen los homenajes. El problema es que con un tono tan variable se abren subtramas que nunca se cierran del todo; por ejemplo, la novia era una dama de compañía vinculada al mafioso más importante de Chicago y, por ende, todo lo que hace impacta en esa investigación, Entonces tanto la policía como la cinta luchan para resolver la trama de los monstruos y la del crimen organizado. Para remate la novia se transforma en una especie de Joker, puesto que la sociedad la percibe como la cara de la rebelión femenina, pero este fenómeno dura un par de minutos y nunca se muestra cómo impacta esto en la psicología de la novia.
LO QUE CUAJÓ
Al igual que Penelope Cruz, los actores principales y el resto del elenco dan la talla. Christian Bale como Frankie y Jessie Buckley como The Bride sostienen la película; el ex Batman le otorga una sencillez a Frankenstein que agrada, se nota que es un tipo agradable, y por su lado, Buckley es punk en estado puro. Además de la dupla protagónica, hay que mencionar el rol que cumple Jake Gyllenhaal (hermano de la directora), dado que interpreta a una estrella de cine a la cual Frankie admira y es gracias a dicha devoción que los personajes evolucionan.
También es un acierto el diseño de las locaciones, ya que Chicago en la década del 30 es un escenario bellísimo para que dos monstruos rompan todo. Además que en ese contexto la mafia se siente a tono y el cine vive su época dorada. En resumen, The Bride! quiere abarcar mucho y aprieta poco; cuando se centra la relación amorosa de sus protagonistas, entretiene, pero cuando busca instaurar a la novia como la cara del poder femenino y le da mucho espacio al personal de policía, se pierde y le cuesta volver al origen: The Bride.