Bad Bunny fue el gran protagonista del Super Bowl LX tras ofrecer una presentación de medio tiempo que ya es considerada la más vista en la historia del evento. El espectáculo, transmitido a millones de personas a nivel global, no solo destacó por su despliegue musical, sino por un concepto escénico centrado en la cultura y la identidad latinoamericana.
El artista puertorriqueño convirtió el escenario en un recorrido por la identidad latinoamericana. Con invitados sorpresa y una puesta en escena que marcó un récord de audiencia. El cantante llevó al escenario un montaje dividido en distintos cuadros narrativos que recorrieron símbolos reconocibles para el público del continente.
Desde una plantación como punto de partida hasta la recreación de la icónica casita utilizada en su tour. La propuesta integró música, relato visual y referencias culturales en un formato de alto impacto. Durante la presentación, el reguetón funcionó como eje central del espectáculo. Consolidando su lugar como uno de los géneros más influyentes y consumidos en América Latina.
Vestido completamente de blanco, el intérprete combinó coreografías, efectos visuales y una narrativa que apuntó a la unidad y diversidad del continente, generando una puesta en escena que marcó un antes y un después en la historia del evento deportivo.

Invitados sorpresa y momentos que marcaron el espectáculo de Bad Bunny
Uno de los momentos más comentados fue la aparición de figuras reconocidas en la casita recreada en el escenario. Entre los invitados se encontraban Pedro Pascal, Karol G y Cardi B, ampliando el alcance cultural del espectáculo y reforzando la conexión con distintas audiencias.
El evento avanzó hacia uno de sus segmentos más llamativos: una boda celebrada en vivo en pleno espectáculo, lo que marcó un giro inesperado dentro del formato tradicional del medio tiempo. A partir de allí llegaron las sorpresas musicales. Lady Gaga apareció para interpretar una versión salsa de “Die With a Smile”, adaptando su éxito a ritmos latinos y generando uno de los puntos más compartidos en redes sociales durante la transmisión.
Más adelante, la escenografía trasladó al público a un barrio latino en Nueva York, reforzando la idea de comunidad e identidad migrante. En ese contexto, Ricky Martin se sumó al escenario para interpretar “Lo que le pasó a Hawaii”, aportando otro momento de alto impacto y reforzando la presencia de distintas generaciones de artistas latinos en el espectáculo.
Bad Bunny hace historia en el Super Bowl
El cierre estuvo marcado por la aparición de múltiples banderas del continente americano, desde Chile hasta Canadá. La imagen final sintetizó el concepto central del show: América como un territorio diverso, amplio y culturalmente conectado. La puesta en escena combinó luces, escenografía y una producción de alto nivel técnico, acorde con uno de los eventos deportivos más importantes del mundo.
La presentación respondió a las principales preguntas que rodeaban el espectáculo: quién encabezaría el show, cómo se integraría la identidad latina en un evento global, qué artistas participarían y por qué esta edición generaba tanta expectativa. La respuesta fue una performance que fusionó música urbana, pop y ritmos tropicales en un relato visual coherente y masivo.
Con cifras récord de audiencia y una conversación digital que se extendió más allá del evento deportivo, el show del Conejo Malo en el Super Bowl LX quedó registrado como un hito dentro de la música en vivo televisada. Consolidando una presentación que no solo destacó por su producción, sino por su capacidad de representar una identidad cultural ante una audiencia global.




