Sin duda, Jimmy Águila es uno de los humoristas que más ha destacado en la última temporada del programa humorístico de Mega, Coliseo, espacio formulado específicamente para encontrar a la nueva promesa del humor nacional que se ganará a pulso la oportunidad de presentarse en la próxima edición del Festival de Viña del Mar.
En efecto, y es que el estilo particular del comediante se ha forjado desde distintos roles que ha desempeñado en el antiguo arte de hacer reír, como la actuación y la producción de espectáculos hasta la escritura de guiones y la realización de clases.
Cabe destacar, junto a Paloma Elgueta, Jimmy Águila ha impulsado Comedia con Arbolitex, proyecto que ya suma seis temporadas y que ha reunido a destacados exponentes del humor chileno en presentaciones al aire libre en distintos lugares de Santiago, erigiéndose como uno de los escenarios cruciales para el nuevo talento en la escena local.
En conversación con Ojo a la Tele, el comediante repasó sus inicios en la comedia como un profesional, los sueños que hasta hoy lo impulsan en su carrera, y cómo ha sido vivir en carne propia la experiencia de Coliseo. De llegar al final y alzarse como flamante ganador de la competencia, Jimmy ya tiene claro cómo hacer que su show sea histórico sobre la icónica tarima de la Quinta Vergara.
¿Cómo comenzaste en la comedia profesionalmente y qué elementos han marcado tu carrera?
Yo hago de todo en la comedia: actúo en bares, produzco, hago clases y también escribo y reviso guiones para otras personas. Empecé a dedicarme al 100% a esto como a los 26 o 27 años, después de hacer un taller.
Con Paloma Elgueta creamos un proyecto que se llama Comedia con Arboleda, que ya va en su sexta temporada. Es un show con aporte voluntario que hacemos en los parques. Al principio era en el Parque Bustamante, pero nos empezamos a mover por varios parques de Santiago. Ahora, de hecho, partimos en el GAM.
Por ahí han pasado comediantes bacanes que confían en el proyecto: Fabrizio Copano, Juan Pablo López, Natalia Valdebenito, Pamela Leiva, Luis Slimming, Pelao Rodrigo, Paloma Salas, entre otros.
¿Cómo ha sido la experiencia de la televisión con Coliseo?
Ha estado bueno, muy bacán. Me sirvió para ver a colegas que no veía hace tiempo y para cachar la dinámica de la tele, que igual es extraña. Son otros códigos; el humor de la tele es para la tele, funciona distinto a un bar, un teatro o al aire libre. Comunicacionalmente es todo muy distinto.
Yo iba dispuesto a aprender ese lenguaje, aunque someterse a esa lógica de competencia y eliminación, de «vamos a elegir a uno y el otro se va», es algo complejo del proceso. Si le preguntas a cualquier artista, nadie quiere competir con un colega, pero es parte del show, lo entiendo. Si no fuera así, ni yo vería Coliseo jajajaja
¿Te ponen nervioso las cámaras?
Sí, todo lo que sea en vivo y con cámaras me pone nervioso. Eso de tener que hacerlo bien a la primera —aunque me ofrecieron la oportunidad de grabarlo por parte, pero no quise—, estar expuesto a que te califiquen, igual es cuático y no me hace sentir tan cómodo. De todas formas, al menos sé que mis chistes dan risa, Al menos yo me río harto con mis propios chistes, ah.
Sacando los grandes festivales de la ecuación ¿cuál es tu sueño real en la comedia?
Mi sueño real de comedia no es tan gigante, hermano. Mi gran sueño es lograr lo que tiene la Paloma Salas. Ella todos los lunes hace dos funciones, las llena, vende como 320 entradas semanales, actúa dos veces, hace lo que quiere, viaja por Chile de vez en cuando y no tiene que estar todo el día pegada a las redes sociales.
Me parece el medio privilegio: ser tan ridículamente talentoso y chistoso que puedas hacerte la plata de la semana trabajando los lunes con tus amigos, grabar un podcast y tener la tranquilidad de estar en una piscina un miércoles gracias a tu talento. Eso para mí es ganarse el loto, una buena vida.
Si te presentaras en el Festival de Viña, ¿cómo sería tu show ideal?
Entraría con una canción festiva y me pondría a contar una cantidad estúpida de chistes cortos en 45 minutos, parando solo para los aplausos. Cuando termine, me van a dar la Gaviota de Plata, me van a pedir el bis, cuento otro chiste y me dan la de Oro.
Y ahí, en el último bis, cuando ya esté arriba y no puedan hacer nada para detenerme *risa maquiavélica* me gustaría llamar a una banda de punk. Quiero que mi show termine con la primera banda punk tocando sobre el escenario del Festival de Viña. Cerrar con una canción que conecte con un chiste que tenga guardado para el final. Sería hacer algo novedoso, bonito y hacer historia con eso.




