Karen Doggenweiler conquista la Quinta Vergara con un vestido dorado de alta costura chilena en Viña 2026

Desde Grecia a la Quinta Vergara, Karen Doggenweiler se robó todas las miradas en la primera noche del 65° Festival de Viña del Mar, luciendo un impactante vestido dorado diseñado por la creadora magallánica Camila Pontikas, en una puesta en escena marcada por la elegancia, la tradición y la alta costura chilena.

La animadora abrió el certamen más importante del mundo latino con un look que rindió homenaje a las raíces, al oficio artesanal y al diseño nacional, consolidando una propuesta estética que combinó sofisticación, simbolismo y un fuerte sello autoral.

Karen Doggenweiler y un look de alto impacto inspirado en la Acrópolis

El diseño que lució Karen Doggenweiler tuvo como eje central la elegancia de las cariátides del Templo de Erecteon, en la Acrópolis de Atenas, dando vida a un vestido de silueta clásica y sofisticada, confeccionado en lentejuelas metálicas doradas bordadas sobre una delicada gasa de seda.

La pieza destacó por su escote vértigo pronunciado, breteles finos y un drapeado que nace desde una abertura lateral, logrando una caída fluida que se ciñe armónicamente a la figura de la animadora. La diseñadora explicó que el vestido implicó cerca de 100 horas de trabajo manual, incorporando cristales Swarovski, mostacillas de vidrio y piedras naturales, además de alrededor de seis pruebas para alcanzar un calce perfecto.

En cuanto a la joyería, la propuesta estuvo a cargo de Laura Fuentealba, del taller de orfebrería Claf Goldsmith, quien presentó una colección concebida como una interpretación artística del paisaje marino viñamarino. Las piezas (pendientes y collar) exhibieron una estructura escultórica que evocó el movimiento de las olas, combinando volúmenes dorados con un recorrido de piedras blancas que simulan la espuma del mar.

Finalmente, la estética integral se completó con un maquillaje trabajado en una sofisticada paleta dorada, inspirado en la luz de los atardeceres costeros, y un peinado con volumen y ondas definidas que aportaron movimiento y sofisticación clásica, dando coherencia a una propuesta visual que marcó con fuerza el inicio del Festival de Viña del Mar 2026.