Karen Doggenweiler: ¿Qué pasó con los vestidos de Viña 2026? El sorprendente destino de sus looks

Ya ha pasado casi un mes desde el Festival de Viña del Mar en donde Karen Doggenweiler sorprendió cada noche con impresionantes y despampanantes vestidos, pero una vez que se acaba la fiesta ¿Qué ocurre con todos los vestidos?

Lo cierto es que, lejos de quedar guardados, cada uno de los looks que deslumbraron en la Quinta Vergara tomó un rumbo completamente distinto, marcado por una tendencia que gana cada vez más fuerza en la industria: la moda circular.

Moda circular: el verdadero destino de los looks de Viña del Mar de Karen Doggenweiler

Bajo la filosofía de moda circular, las piezas que brillaron en el Festival de Viña con Karen Doggenweiler hoy cobran “nuevas vidas”: desde ventas a beneficio y archivos históricos hasta el regreso a pasarelas internacionales.

Aunque la última noche del festival marca el cierre del evento, para el vestuario de Doggenweiler este fue solo el comienzo. Ninguna de las prendas permaneció en su clóset; todas, sin excepción, han vuelto a la «rueda de uso».

El hito principal de esta gestión fue el vestido de la Gala. A través de una alianza con París Sustentable, la prenda diseñada por Ali Karoui fue vendida por la multitienda y los fondos recaudados se destinaron a una obra social.

Para la animadora, esta decisión responde a una convicción personal: “Me alegra mucho que los vestidos tengan más vidas. Todo esto coincide con mi visión de moda circular y compromiso con el medio ambiente. ¡Los vestidos transmiten historias, energía, vida!”, confiesa.

Diseñadores y nuevas oportunidades

Para los creativos, el retorno de las piezas es también una forma de valorizar su trabajo. Camila Pontikas, encargada del look de la primera noche, explicó que conservará el vestido como una pieza de exhibición, aunque ya trabaja en nuevas versiones para clientas interesadas.

Una visión similar tiene Makarena Montaner, quien reutilizará su diseño en desfiles o lo pondrá a disposición de futuras compradoras. Desde Buenos Aires, María Gorof agrega que este tipo de creaciones suelen convertirse en parte del archivo de las marcas, reapareciendo en alfombras rojas o editoriales.

Detrás de esta estrategia está la stylist Angelina Chiuminatto, quien detalla que varias prendas quedaron en manos de productoras o tiendas para su venta o arriendo, reforzando la idea de que estos vestidos no están hechos para un solo uso.

En esa línea, la diseñadora Lupe Gajardo destaca que esta práctica instala un precedente en Chile, al promover una industria más consciente y sustentable. Así, los looks dejan de ser simples prendas para convertirse en un ejemplo concreto de cómo la moda puede extender su impacto más allá de una sola noche.