Francisco Pancho Saavedra - Mamá por siempre TVN

«Prefiero morirme yo a que le pase algo a un hijo»: Pancho Saavedra y su vida como padre

Este jueves Televisión Nacional (TVN) comenzó la segunda temporada de Mamá por Siempre, podcast que conduce María Luisa Godoy y que en su primera entrega tuvo al conductor de televisión Francisco «Pancho» Saavedra.

En la casi hora de duración que tuvo el episodio, el rostro de Canal 13 se refirió al desafío de ser padre de una familia homoparental, lo que comenzó hace unos años cuando Laura llegó a sus vidas.

«Nos entregan a la Laura y nos dicen: ‘ya pues, ahora sean papás’. Y no teníamos idea. O sea, habíamos tomado talleres con  “mamás seguras”, había hablado con Alison Mandel y la Chiqui Aguayo, había leído su libro Primerizas… pero otra cosa es con guitarra», dijo entre risas el animador.

Sumada a la naciente labor de criar a un hijo, Saavedra aclara que todavía existen problemas en este tipo de parejas, pues el Estado no concede el posnatal a las familias homoparentales. Como consecuencia, su esposo no pudo acudir a este beneficio: «No se lo pueden tomar los hombres, no puede reemplazar el hombre a la mujer, porque no está regulado».

Con respecto a cómo la pequeña ha afrontado la realidad de ser hija de una familia de dos hombres, Saavedra afirma que «Laura dice ‘yo tengo dos papás’, así como otros niños tienen dos mamás, un papá o viven con sus abuelos. No es tema».

¿Cómo cambió la vida de Pancho Saavedra el convertirse en padre?

Al llegar Laura a la vida de Pancho Saavedra, el animador afirma su vida cambió para siempre, expresando que «es un punto de quiebre total. Todo lo demás pasa a segundo plano».

“Es lo único importante en la vida. Ya dan lo mismo los programas de televisión, las cosas laborales, la fama, todo. Ahora es como cuando te dicen, ‘¿oye, estás dispuesto a darle un riñón?’ Prefiero morirme yo a que le pase algo a un hijo», agregó.

Sobre como es con su hija, el animador se define como cariñoso y presente, inculcando desde pequeña edad la responsabilidad y el esfuerzo, para no cometer los mismos errores que tuvo en su desarrollo.

«Yo fui un niño malcriado, sentía que mis papás me podían arreglar la vida. Hasta los 30 años me pagaban los gastos comunes. Terminé cinco años en Dicom…Profesionalmente me fui a la cresta», señaló.