Ya está disponible una de las cintas de acción más completas del último tiempo y vale la pena hablar de ella. En un contexto en el que todas las miradas están puestas en La Odisea de Christopher Nolan y Avengers Doomsday. The Furious es una producción Hongkonesa del año 2025 dirigida por Kenji Tanigaki, quien trabajó hace algunos años en el live action de Ruroni Kenshin y Gi Joe, y dicha experiencia se nota.
La película parte con un asesinato sin mayor contexto y después de esto se enfoca en mostrar la relación que lleva el protagonista de la historia, Wang Wei, con su hija Rainy. La dinámica de los personajes es muy diverida, puesto que Wang es un fontanero mudo y su hija no puede dejar de hablar. Ambos hacen un gran equipo que prontamente es interrumpido.
Rainy es secuestrada por una mafia asiática que se dedica a la trata de menores y, al percatarse de esto, Wei va con la policía pero no recibe ningún tipo de ayuda; es ahí cuando su cruzada empieza.

¿Por qué funciona The Furious?
Las coreografías de pelea son un deleite, con tiros de cámara variados, escenarios reducidos que muestran lo mejor y lo peor del sudeste asiático y mucha sangre. Los golpes parecen pequeñas caricias para Wang Wei porque este no se detiene nunca. No obstante es visible el daño que este hombre va acumulando a lo largo del viaje. La película muestra lo típico del bajo mundo: pubs, mujeres y dinero, pero claro que como estamos en Asia, entre todo esto destaca un ring de Muay Thai para que apuesten los jefes del hampa.
En paralelo se cuenta la subtrama de Navin, el policía que investiga el caso de trata de menores y que por supuesto también sabe artes marciales. Tras una pequeña lucha con Wei, estos comprenden que están en el mismo bando y desde ese momento comienza otra película,con ambos luchando en equipo y Rainy buscando la forma de escaparse de sus secuestradores.
Los distintos estilos de peleadores que van apareciendo se agradecen, dado que exigen a los protagonistas mostrar sus habilidades adaptadas a la situación. Eso sí, por lejos el más memorable es el guardia calvo de la base. El hombre de casi 200 kilos llevó a la dupla al máximo de sus capacidades.
A veces es bueno parar
Quizás el problema del largometraje es que no da tiempo para respirar; tanta muerte hace que después de un rato se normalice la violencia y puede que a más de alguno le entre la tentación de ver el celular. De todas formas, al final de la película cada baja, el reencuentro de Wang con Rainy y los diálogos de Navin, se sienten, ya que a través de la historia fue posible construir un vínculo con estos personajes.
Después de tanta violencia llevada a la enésima potencia, lo importante es que The Furious no deja de lado el factor emocional y eso la transforma en un buen panorama.
