Lo dejamos Hasta acá: buena propuesta, mala ejecución

Desde hace unos días destaca en el catálogo de Netflix la película que reúne a Ricardo Darín y Diego Peretti, «Lo dejamos acá», sin embargo a pesar de tener una buena premisa, no termina de funcionar.

La cinta de Hernán Goldfrid presenta a Ulises Verón (Ricardo Darín), un aclamado psicoanalista que se caracteriza por tomar un rol activo en los problemas de sus pacientes,. Es decir, que no se limita a recomendar, sino que los acompaña en sus decisiones. Su nuevo desafío es tratar al escritor Martín Bouchard (Diego Peretti), quien tiene la presión de sacar pronto un novela, dado que la editorial ya le pagó por la obra; el problema de Bouchard es que para conseguir inspiración recurre al alcohol y a esta altura ya bebe por costumbre.

Lo dejamos hasta acá: Problemas de guión no de dirección

La historia después de presentar a sus protagonistas se toma un tiempo para mostrar cómo Verón ayuda a sus pacientes, y ciertamente son momentos bien logrados. Entre sus pacientes se encuentra un hombre que le es infiel a su esposa y no termina la relación (Ulises trata a la mujer) y una treintañera que le tiene miedo a su madr. En ambos casos las interacciones entre los personajes son dinámicas y el cierre de conflicto es entretenido, aunque posteriormente cuando hay que retomar la situación de Bouchard, que es la trama principal, se siente pesado, cuesta para agarrar el ritmo.

Los personajes protagonistas están bien escritos y los actores cumplen su tarea, sobre todo Peretti que se roba la película. Pero a pesar del buen casting y relación entre ambos, la terapia que llevan a cabo resulta poco creíble. Ulises Verón decide acompañar a Martin Bouchard en sus sesiones de escritura, lo cual termina en baladas que tienen de todo menos trabajo; de hecho Verón acompaña con varias copas a su paciente y todas las noches terminan ebrios.

Dichas secuencias tenían todos los componentes para ser los momentos más divertidos del largometraje: actorazos, alcohol, psicología, literatura, humor deprimente, etc. No obstante no es así, simplemente todo el arco de la terapia no da risa.

En estos pasajes de la película, Bouchard intenta besar a Ulises, este se niega y cuando eso se soluciona. Ulises decide acabar con el problema de su paciente: escribe la novela por su cuenta mientras Bouchard duerme. El nuevo libro de Bouchard se publica y es un hit; el problema surge cuando este último descubre que fue su psicólogo quien terminó su obra y no él durante la «inspiración».

El cierre no cierra

La aventura de Ulises y Martin termina con ellos enfrentándose a golpes y con uno de los dos casi muerto. Este trágico «casi» los lleva a limar asperezas y deciden colaborar juntos, vivir en la mentira (Ulises cruzó límites que no le corresponden a un psicólogo y Bouchard nunca escribió el libro que le exigía la editorial).

Las buenas actuaciones pueden maquillar lo acelerado que es el desenlace, pero lamentablemente pasar de las dudas al odio y del odio al éxito es exagerado. La verdad hay mucha filosofía en las escenas finales, solo que para efectos de la película no termina de construir un cierre natural para lo visto durante la historia. De esta forma lo dejamos hasta acá, una historia con luces y sombras, aunque las sombras terminaron opacando a las luces.